lunes, 06 febrero 2012

Porque se Produce Desconfianza

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La hostilidad al desconocido el forastero o foráneo, el llegado de fuera, estuvo más difundida que la hospitalidad, dos palabras que, como advierte Pier P. Deferí, tienen la misma raíz. Goethe cuenta la comprometida situación en la que se vio en la localidad italiana de Malcesina, en la ribera del lago de Garda. En este puerto tuvo, que hacer una escala obligada por motivos meteorológicos en su itinerario lacustre entre Torbola y Verona el 13 de septiembre de 1786. Al comprobar, que Malcesina tenía un castillo medieval en ruinas quiso dibujarlo en su cuaderno. Cuando estaba haciéndolo, fue bruscamente interrumpido por los vecinos del lugar, quienes le tomaron por un espía al servicio del emperador de Austria.


hospitalidadMedio siglo más tarde, la escritora francesa Aurora Dupin, conocida como George Sand, viajó a Mallorca en compañía de Federico Chopin. En su obra Un invierno en Mallorca, (1855), se refiere a las fulminantes y cómicas diatribas que le dirigieron los mallorquines como consecuencia de la publicación de su viaje de 1838. Los reproches que le hicieron, dice, confirmarían mis aseveraciones sobre la hospitalidad, gusto y delicadeza con que los mallorquines reciben a los extranjeros.


En los pueblos más evolucionados, la hospitalidad adopta la forma de un conjunto de servicios mercantiles cuando la demanda es significativa. El proceso desde la total ausencia hasta la aparición, de los primeros servicios mercantiles de hospitalidad es tan largo como el seguido por la humanidad misma y lo desglosaré atendiendo a sus dos componentes; servicios de alimentación y bebida, por un lado, y servicios de alojamiento, por otro. Frecuentemente, ambos servicios se prestan de un modo integrado.

 
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